Cáncer de vejiga

Cáncer de vejiga

¿Qué es la vejiga urinaria?

La vejiga es un órgano muscular de forma esférica, cuya función es almacenar la orina producida por los riñones y trasportada por los uréteres, antes de ser expulsada al exterior a través de la uretra.  La vejiga está formada por varias capas, la capa más externa es la muscular, la intermedia se denomina submucosa y la más superficial es la mucosa. Esta capa más superficial es la que tiene contacto directo con la orina y en ella se originan la inmensa mayoría de los cánceres de vejiga.

El cáncer de vejiga

En España, el cáncer de vejiga ocupa el tercer lugar en frecuencia, entre los cánceres que afectan a varones y el décimo en las mujeres. En el año 2019, aproximadamente 60000 personas padecían un cáncer de vejiga en nuestro país.

Cada año se diagnostican aproximadamente 22000 nuevos casos de cáncer de vejiga, y es la causa del fallecimiento de aproximadamente 4500 personas cada año, en España.

La incidencia del cáncer de vejiga es cuatro veces mayor en hombres que en mujeres y se diagnostica de media a los 65 años de edad.

Causas

La causa más frecuente del cáncer de vejiga es el tabaco, que es responsable de la mitad de los casos.

El cáncer de vejiga es cuatro veces más frecuente en las personas fumadoras que en no fumadoras y el riesgo de padecerlo aumenta cuanto mayor es el consumo de tabaco a lo largo de la vida.

Existen otros factores de riesgo, aunque son poco habituales, como la exposición a determinadas sustancias químicas industriales (tintes, gomas, pinturas y barnices) o parásitos como el esquistosoma, que se encuentra en África y algunas zonas de América.

Algunos estudios dicen que el virus del papiloma humano (HPV) puede producir también cáncer de vejiga.

Síntomas

La sangre en la orina (hematuria) es la principal manifestación del cáncer de vejiga, aunque es bastante frecuente que el cáncer de vejiga no produzca síntomas.

En otras ocasiones el cáncer de vejiga puede producir síntomas urinarios similares a los de la infección de orina, hipertrofia prostática o prostatitis. Por este motivo, si nota sangre en la orina o síntomas urinarios de cualquier es esencial que acuda al Urólogo, para que determine si existe riesgo de padecer esta enfermedad.

Diagnóstico

El diagnóstico del cáncer de vejiga se realiza mediante una entrevista clínica con el paciente y una serie de pruebas complementarias:

  • Sedimento de orina
  • Citología de orina
  • Ecografía del aparato urinario
  • Cistoscopia flexible
  • TAC

Tratamiento del cáncer de vejiga

El tratamiento del cáncer vesical es siempre quirúrgico. En el momento que se diagnostica es imprescindible realizar, en todos los casos, una intervención que se denomina Resección transuretral de vejiga (RTU-V), que permite tomar muestras para analizar y en muchos casos eliminar y extraer todo el tumor que se encuentra en el interior de la vejiga. 

La RTU-V permitirá conocer el tipo de cáncer de vejiga, el grado de malignidad y la profundidad de invasión del tumor en la pared de la vejiga. Según esta profundidad de invasión en la pared de vejiga, el cáncer de vejiga se clasifica en:

  • no músculo-invasivo y
  • músculo-invasivo.
Tratamiento del cáncer vesical no músculo-invasivo:

El cáncer vesical no músculo-invasivo afecta sólo a las capas más superficiales de la vejiga y es el menos agresivo. Su tratamiento consiste en:

  • Resección transuretral de vejiga (RTU-V):

Permite tomar una biopsia y eliminar el cáncer de vejiga y se hace mediante un dispositivo que se introduce a través de la uretra. Es un procedimiento endoscópico, mínimamente invasivo y, por lo tanto, la recuperación postoperatoria es muy buena.

En muchos casos la RTU-V será suficiente para curar el cáncer vesical no músculo-invasivo.

  • Instilaciones vesicales:

El cáncer de vejiga no músculo-invasivo tiene una gran tendencia a reaparecer (70% de los casos) y en algunos casos (15-20%) a evolucionar a una forma más agresiva, invadiendo más profundamente la pared de la vejiga. Para disminuir la probabilidad de que esto ocurra, con mucha frecuencia, se realizan instilaciones vesicales, que consisten en administrar una serie de medicamentos en el interior de la vejiga, a través de una sonda muy fina que se introduce a través de la uretra.

Los medicamentos más utilizados para realizar las instilaciones vesicales son BCG y Mitomicina C:

BCG

Se denomina inmunoterapia intravesical y está compuesta por el bacilo Calmette-Guérin, que es el bacilo de la tuberculosis atenuado. Esta BCG, al ser inyectada en el interior de la vejiga, genera una reacción inmunológica que atrae a células de la inmunidad al interior de la vejiga, que posteriormente van a intentar destruir cualquier célula maligna causante del cáncer de vejiga. La BCG disminuye la probabilidad de que el cáncer reaparezca y de que se transforme en más agresivo.

El tratamiento con BCG se inicia 6-8 semanas después de la RTUV y se administra una dosis semanal durante 6 semanas. En muchos casos, tras las 6 primeras semanas se administran dosis de mantenimiento durante un año o más tiempo.

Mitomicina C

Es un medicamento quimioterápico que se administra en el interior de la vejiga y destruye las células malignas. Se emplea en los casos de cáncer de vejiga menos agresivos y disminuye la probabilidad de que el tumor reaparezca.

Tratamiento del cáncer vesical músculo-invasivo:

El cáncer vesical músculo invasivo es el más agresivo y afecta a todas las capas de la vejiga, invadiéndolas en profundidad hasta el músculo de la vejiga. Su tratamiento se realiza del siguiente modo:

Si después de realizar la RTU-V se determina que el cáncer de vejiga es músculo-invasivo, será necesario ampliar el tratamiento, realizando otro tipo de intervención quirúrgica, ya que la RTU-V sola es insuficiente.

El tratamiento más adecuado para el cáncer de vejiga músculo-invasivo es la extirpación completa de la vejiga, denominada cistectomía radical y que consiste en extirpar la vejiga, la próstata y todos los ganglios linfáticos del área pélvica. Una vez realizada la cistectomía radical es necesario realizar una reconstrucción del aparato urinario, para que la orina pueda ser eliminada al exterior de algún modo. Las formas habituales de reconstruir el aparato urinario, una vez extirpada la vejiga, son las siguientes:

  • Cistectomía radical con ureterostomía cutánea: los uréteres se unen a la piel, uno a cada lado del abdomen y el paciente lleva dos bolsas de recogida de orina pegadas en el abdomen.
  • Cistectomía radical con urostomía, mediante conducto ileal (Bricker): un segmento de intestino se une a la piel, habitualmente en el lado derecho del abdomen y el paciente lleva una bolsa de orina pegada en el abdomen.
  • Cistectomía radical con neovejiga ileal: es el método ideal ya que el paciente no percibe ningún trastorno de la imagen corporal (no hay bolsas, ni orificios en el abdomen). Se realiza una nueva vejiga esférica empleando 50-60 cm de intestino delgado. Esta nueva vejiga se une a la uretra y el paciente orina de forma natural, como lo hacía antes. Es aplicable tanto a hombres como mujeres. Se trata de una intervención quirúrgica de mucha complejidad, cuyos resultados dependen de la experiencia del Urólogo que la practique, por lo que es imprescindible que sea llevada a cabo por Urólogos con elevada experiencia en la realización de este tipo de intervenciones.

La cistectomía radical se puede realizar mediante cirugía abierta, laparoscópica o robótica (robot da Vinci).

El mejor método para realizar la cistectomía radical es la cirugía laparoscópica o cirugía robótica (robot da Vinci). Cuando se realiza de este modo, la intervención quirúrgica es mucho más precisa, por la extraordinaria visión de la cámara 3D del robot da Vinci, se reduce el sangrado durante la intervención, mejoran los resultados funcionales (continencia urinaria y erección) y el postoperatorio es mucho más confortable y menos doloroso

 

© Urólogo Dr. Andrés Rodríguez